El Departamento de Defensa de Estados Unidos derribó por equivocación un dron que pertenecía a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos en la franja limítrofe de Texas con México, tras emplear un sistema láser de alta energía sin confirmar previamente al operador del aparato.
Fuentes cercanas al caso señalaron que el personal militar desconocía que la aeronave formaba parte de las operaciones de vigilancia fronteriza al momento de desactivarla. El hecho ocurrió semanas después de otro incidente similar que también dejó al descubierto problemas de comunicación entre distintas dependencias federales.
El Ejército no habría coordinado el uso del sistema con la Administración Federal de Aviación, la cual fue notificada posteriormente. La autoridad informó que en la zona cercana a Fort Hancock ya existían restricciones temporales de vuelo, mismas que fueron ampliadas como medida preventiva, sin impacto en vuelos comerciales.















