Municiones fabricadas para el ejército de Estados Unidos han sido utilizadas por organizaciones delictivas en México, de acuerdo con una investigación publicada por The New York Times, que documenta cómo cartuchos calibre .50 producidos en una planta militar estadounidense llegaron al mercado civil y posteriormente fueron introducidos de contrabando al país.
El reportaje expone que en distintos episodios registrados en México, incluidos ataques contra autoridades y civiles, se han localizado casquillos con la marca “Lake City”, correspondientes a la Lake City Army Ammunition Plant, una instalación propiedad del gobierno estadounidense ubicada en Misuri y considerada el mayor productor de munición para rifles del ejército de ese país.
Uno de los casos citados ocurrió en noviembre de 2019 en Villa Unión, Coahuila, donde tras una incursión armada se aseguraron decenas de casquillos calibre .50. Luis Manzano, periodista mexicano que llegó al lugar mientras aún se escuchaban detonaciones, relató que el estruendo de estas armas era inconfundible. “Hasta se cimbraba el piso cuando disparaban. Nunca había vivido algo así”, recordó.
La investigación del Times, realizada junto con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), señala que acuerdos entre el ejército de Estados Unidos y empresas privadas permitieron que este tipo de munición se vendiera en el mercado civil, facilitando su desvío hacia redes de tráfico con destino a México.
Datos oficiales citados en el reportaje indican que desde 2012 autoridades estadounidenses han asegurado decenas de miles de cartuchos calibre .50 en estados fronterizos, y que una proporción significativa corresponde a munición fabricada en Lake City. Especialistas advierten que, aunque no es la más común, su potencia la convierte en un factor clave para que los grupos criminales superen la capacidad de respuesta de corporaciones de seguridad mexicanas.















