A dos años de haber llegado a México desde Cuba, una mujer migrante logró establecerse en Piedras Negras, donde gracias al apoyo de la comunidad inició un pequeño negocio de venta de ropa usada en las tan conocidas «Pulgas del Mirador», con el que hoy busca salir adelante y construir una nueva vida.
Yaidini Consuegra, relató que su llegada al país ocurrió cuando tomó la decisión de abandonar su país por las dificultades que se vive en la isla, dijo que obtuvo su residencia permanente en este país y se instaló en Tapachula Chiapas. Desde entonces, asegura haber encontrado en México un lugar con gente cálida, amigable, solidaria, donde las personas pueden expresarse con libertad y siempre le han mostrado afecto.
Comentó que, a diferencia de otros migrantes, nunca consideró la posibilidad de cruzar hacia Estados Unidos, pues desde que pisó territorio mexicano decidió que quería establecerse aquí, con la cultura de este país y comenzar de nuevo.
Al recordar su llegada a Piedras Negras, expresó sentirse profundamente agradecida con las personas que la han respaldado. Explicó que estas, le donaron ropa, calzado y otros artículos, para que de esta manera se sostuviera, lo que le permitió comenzar su pequeño pero propio negocio en el mercado popular del sector Villas del Carmen.
Con alegría, señaló que uno de los logros que más la llena de orgullo es haber podido comprar recientemente un automóvil, resultado de su esfuerzo y trabajo constante.
Sin embargo, también compartió la nostalgia que siente por su familia, ya que en Cuba permanecen sus dos hijas y sus padres, a quienes no ha vuelto a ver. Su mayor deseo, dijo, es poder reencontrarse con ellos y, si las condiciones lo permiten, traerlos algún día a vivir con ella en México.
Explicó que en su lugar de origen existen muchas carencias, entre ellas escasez de recursos en las escuelas, problemas con el suministro de energía eléctrica y condiciones de pobreza que afectan a muchas familias, por ello comentó, que duele ver como en este país personas desaprovechan alimentos, medicinas u otros recursos que pudieran ser de mucha utilidad en su natal Cuba.
Finalmente, agradeció a los habitantes de Piedras Negras por la ayuda que le brindaron desde su llegada y los invitó a visitar su puesto de ropa usada en «Las Pulgas del Mirador» para apoyar su emprendimiento y continuar avanzando hacia una vida más estable.












