El centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz”, ubicado en el sur de Florida, ha sido duramente cuestionado por organizaciones defensoras de derechos humanos debido a las condiciones inhumanas en las que mantiene a los migrantes. Este lugar alberga principalmente a personas arrestadas durante redadas migratorias o revisiones de estatus legal en Estados Unidos, y recientemente se ha convertido en foco de atención por la presencia de ciudadanos mexicanos detenidos allí.
Uno de los casos más alarmantes es el de Carlos y Alejandro González, hermanos mexicanos arrestados durante una redada en Orlando. Alejandro reside en EE. UU., está casado con una ciudadana estadounidense pero aún no regulariza su situación migratoria. Carlos, con visa de turista vigente, se encontraba de visita. Ambos fueron detenidos y trasladados a Alligator Alcatraz, donde, según denuncias de su padre, permanecen incomunicados, sin acceso a abogados ni asistencia consular.
Ante esta situación, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó en su conferencia del 22 de julio que hay 14 mexicanos internados en ese centro. Señaló que el gobierno mexicano ya ha iniciado gestiones diplomáticas para lograr su repatriación inmediata. También aseguró que tanto la embajada como los consulados en Estados Unidos están dando seguimiento puntual al caso.
Sin embargo, las gestiones se han visto obstaculizadas por la negativa de las autoridades migratorias estadounidenses a permitir el acceso consular. El cónsul de México en Florida, Juan Sabines Guerrero, ha enfrentado bloqueos en sus intentos por contactar a los detenidos. Esta situación ha sido calificada por familiares como una violación grave de derechos humanos, generando creciente preocupación por el trato que reciben los migrantes mexicanos en centros como Alligator Alcatraz.














