La implementación de la llamada “Línea médica” sobre la calle Zaragoza ha genera confusión e incertidumbre entre los automovilistas locales, pues la medida dará prioridad a pacientes provenientes de Estados Unidos que cruzan a la ciudad para recibir atención médica, mientras se restringe parcialmente la circulación para los residentes.
A pesar de las críticas y de que nuevamente no hubo consenso para tomar esta decisión que impacta directamente a cientos de personas que transitan a diario por esa vía, especialmente en temporadas de alto flujo hacia el Puente Internacional Uno, el Ayuntamiento confirmó que el proyecto ya está en marcha.
Bernardo Márquez, asesor de turismo médico municipal, indicó que la línea azul busca impedir que se estacionen vehículos sobre la calle Zaragoza y facilitar el cruce ágil de pacientes extranjeros.
“Esto es un beneficio para médicos, clínicas y hospitales acreditados dentro del programa de turismo médico; ellos pueden generar pases de cruce rápido para sus pacientes”, afirmó Márquez.
La delimitación de un carril exclusivo para este fin plantea nuevas interrogantes sobre la movilidad local. Márquez explicó que el carril derecho de la calle Matamoros se usará para los retornos hacia la Gran Plaza, con apoyo de personal vial, aunque admitió que el flujo dependerá de la organización en el punto.
En la práctica, esto podría complicar aún más la circulación en una de las arterias más conflictivas de la ciudad, ya que los automovilistas locales que buscan rodear la Gran Plaza deberán atravesar dos veces las filas de vehículos rumbo a Estados Unidos para poder continuar su trayecto hacia la calle Hidalgo y volver a la Abasolo.
Aún no han informado cómo serán identificados los pacientes con derecho a usar la ruta médica, lo que abre la posibilidad de confusión y posibles conflictos en su aplicación.















