El subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud, Eduardo Clark García, explicó este jueves que el incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios a las bebidas azucaradas busca reducir su consumo y frenar el avance de enfermedades crónicas.
En la conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, señaló que la medida es una política pública basada en evidencia internacional.
“Las calorías vacías de las bebidas azucaradas generan muerte y enfermedad en México (…) somos el país con el mayor consumo de refresco por persona en el mundo: 166 litros al año. Este paso busca salvar vidas, reducir conductas que dañan la salud y destinar recursos a prevención y educación”, afirmó.
Clark detalló que el nuevo ajuste llevará el impuesto a poco más de tres pesos por litro, lo que se traducirá en un aumento aproximado de un peso en la presentación de 600 mililitros, la más consumida en el país.
Reiteró que las medidas fiscales contra las bebidas azucaradas buscan revertir la crisis de salud pública que enfrenta México: “No es un impuesto recaudatorio, es una política de salud. Países como Reino Unido, Sudáfrica y Chile han reducido hasta 30 por ciento el consumo con medidas similares”, señaló.
Subrayó que los costos médicos son insostenibles pues atender a un paciente en diálisis cuesta al sector salud 415 mil pesos al año. «En total, se gastan 180 mil millones de pesos anuales en enfermedades asociadas a la obesidad y la diabetes”, indicó.














