El padre y un hermano de Keryan Jones, detenido por el tiroteo ocurrido el pasado sábado a las afueras del casino Kikapú, se comunicaron con la cárcel del condado de Maverick para conocer su situación. Sin embargo, de acuerdo con el sheriff Tom Schmerber, los familiares no manifestaron intención de cubrir la fianza de 4.5 millones de dólares que enfrenta el sospechoso por siete cargos criminales.
Schmerber informó que la llamada se realizó el lunes, únicamente para preguntar sobre el estado físico y anímico del hombre de 34 años. Jones permanece aislado en una celda de la cárcel T. Bowles, donde se le da el mismo trato que a cualquier otro reo: con derecho a sus alimentos, vigilancia constante y monitoreo en cámaras, pero sin contacto verbal con los custodios. Hasta el momento, ningún familiar ha acudido personalmente a visitarlo.
El sheriff lamentó las consecuencias fatales del ataque y destacó la rápida respuesta de la Policía Kikapú, que, dijo, actuó de inmediato con apoyo de corporaciones locales, estatales y federales. Recalcó que la investigación está en manos de la autoridad tribal y de los Texas Rangers, y subrayó que el hecho no representa una falla de la policía. “Nadie quiere víctimas en ninguna jurisdicción”, sostuvo, al refrendar la disposición de su oficina para colaborar en todo lo que sea necesario por la seguridad de la comunidad.















