A cinco meses de haber asumido como alcalde, Jacobo Rodríguez declaró públicamente sus aspiraciones a escalar políticamente hasta llegar a la gubernatura del estado, pese a los conflictos y polémicas que han marcado su corta administración.
Durante su conferencia matutina de este miércoles, al ser cuestionado sobre si buscaría una diputación local, Rodríguez fue más allá: “¿Por qué no? Claro. El Congreso del Estado, el Congreso de la Unión, el Senado, ser gobernador, todo. Soy político, o sea, obviamente que quiero escalar. Tengo 37 años y quiero tener una carrera política extensa. A esto me quiero dedicar toda mi vida y claro que aspiro a más en la política”, dijo.
Sin embargo, sus ambiciones contrastan con los constantes conflictos que ha enfrentado desde el inicio de su mandato. Primero, por despedir a empleados municipales a pesar de haber prometido conservarlos en sus puestos. Luego, destituyó en medio de la polémica a su secretario del Ayuntamiento. También protagonizó un enfrentamiento con el gerente de Simas, Lorenzo Menera, a raíz de una disputa por el rol de su prima, la comisaria Maridol.
Los roces se extendieron al Sindicato de Obras Públicas, tras intentar despedir a más de 100 trabajadores, y se agravaron con la realización de la Feria del Norte, que costó cerca de 40 millones de pesos y generó pérdidas estimadas en 11 millones.
A esto se suma la fractura política con aliados clave, incluyendo regidores de la 4T y el diputado federal del PT, Ricardo Mejía. Apenas esta semana, Diego Del Bosque, dirigente estatal de Morena lo urgió a resolver su confrontación con Menera para evitar el debilitamiento del movimiento y un eventual retorno del PRI a la alcaldía.
Más recientemente, Rodríguez inició un nuevo enfrentamiento con el diputado local Guillermo Ruiz, y reconoció no tener contacto alguno con el gobernador Manolo Jiménez, lo que refleja una creciente falta de articulación política en su gestión.














