El presidente Donald Trump firmó en secreto una directiva para que el Pentágono comience a emplear fuerza militar contra ciertos cárteles de droga latinoamericanos que su administración considera organizaciones terroristas, informó el diario The New York Times, citando fuentes cercanas al asunto.
Esta medida representa un cambio significativo en la estrategia antidrogas de Estados Unidos, al trasladar a las Fuerzas Armadas una labor que tradicionalmente ha correspondido a agencias policiales. El objetivo es frenar el flujo de fentanilo y otras drogas ilegales mediante operaciones militares directas tanto en el mar como en territorio extranjero contra estos grupos.
No obstante, el uso de militares en estas acciones plantea importantes desafíos legales. Expertos advierten que podría considerarse “asesinato” si las fuerzas estadounidenses mataran a sospechosos sin que representen una amenaza inmediata, y fuera de un conflicto armado autorizado por el Congreso. Hasta ahora, no se ha hecho pública una opinión legal definitiva sobre el alcance de la orden.
Durante su gobierno, Trump incrementó la presencia militar y de la Guardia Nacional en la frontera sur y catalogó a varios cárteles como organizaciones terroristas extranjeras, incluyendo al Tren de Aragua, MS-13, el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación y la Familia Michoacana. En semanas recientes, el Cártel de los Soles, vinculado al presidente venezolano Nicolás Maduro, fue añadido a la lista de grupos terroristas globales, y se duplicó la recompensa por su captura a 50 millones de dólares.
Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca, defendió la medida asegurando que “la principal prioridad del presidente Trump es proteger la patria”. Sin embargo, expertos y exmilitares han advertido que cualquier acción militar sin el consentimiento del país afectado podría violar el derecho internacional, como ocurrió con la invasión a Panamá en 1989.
En el pasado, Trump también propuso bombardear laboratorios en México, propuesta rechazada por su secretario de Defensa y que generó tensiones diplomáticas con ese país. Además, su solicitud de permitir operaciones militares conjuntas en territorio mexicano fue desestimada por el gobierno mexicano.
Ante la creciente presión para intensificar la lucha antidrogas, Washington también está considerando ampliar su enfoque hacia Haití, donde la inseguridad provocada por bandas armadas agrava la crisis política y social.














