Zhi Dong Zhang, ciudadano chino acusado por autoridades estadounidenses de encabezar una organización criminal transnacional dedicada al narcotráfico y al lavado de dinero, fue detenido en Cuba tras haber huido de México en julio pasado, cuando se encontraba bajo arresto domiciliario en la alcaldía Cuajimalpa de Morelos, Ciudad de México.
De acuerdo con medios internacionales, Zhang, también conocido por los alias Brother Wang, El Chino y Nelson Mandela, llegó a la isla caribeña con un pasaporte falso luego de intentar sin éxito ingresar a Rusia. Las autoridades cubanas lo mantienen bajo custodia mientras realizan un interrogatorio, en espera de definir su entrega a México y posterior extradición a Estados Unidos, donde enfrenta múltiples cargos federales.
El presunto capo había sido detenido en octubre de 2024 en la capital mexicana, pero un juez le concedió prisión domiciliaria, decisión que generó fuertes críticas, incluso de la presidenta Claudia Sheinbaum. En su conferencia del 14 de julio, la mandataria señaló que la resolución judicial carecía de fundamento y recordó que el mismo juez había actuado de manera similar en el caso del exprocurador Jesús Murillo Karam, acusado por el caso Ayotzinapa.
Zhang es considerado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) como un objetivo prioritario. Según las investigaciones, lideraba desde 2016 una red con operaciones en América Latina, Europa y Asia, con base en ciudades estadounidenses como Los Ángeles y Atlanta. Su grupo colaboraba con los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación para traficar grandes cantidades de fentanilo y cocaína hacia territorio estadounidense.
Las autoridades norteamericanas le atribuyen el lavado de al menos 150 millones de dólares producto del narcotráfico. Apenas seis días antes de su fuga, un tribunal federal en Georgia presentó nuevos cargos en su contra por operaciones ilegales por 20 millones de dólares entre 2020 y 2021, realizadas mediante más de 150 empresas fantasma y 170 cuentas bancarias en instituciones como Bank of America, JP Morgan y Wells Fargo.
Una de las compañías clave, Mnemosyne International Trading Inc., fue identificada como fachada para el lavado de dinero. La estructura criminal, según la denuncia judicial, estaba dividida en dos células: una mexicana, encargada de recolectar los ingresos de la droga; y otra china, responsable de blanquear los fondos a través de transferencias y empresas pantalla.
La DEA documentó el modus operandi mediante intervenciones telefónicas y vigilancia a casas de seguridad. Zhang utilizaba códigos como “coffee” para referirse al fentanilo y “food” para la cocaína. Las autoridades calculan que su red logró traficar más de mil kilos de cocaína y cerca de dos mil de fentanilo hacia Estados Unidos.
Su captura en Cuba representa un paso clave en una de las investigaciones más amplias contra el narcotráfico internacional con nexos entre organizaciones asiáticas y los principales cárteles mexicanos.














