Por segundo día consecutivo, el alcalde de Piedras Negras, Jacobo Rodríguez, protagonizó un nuevo episodio de confrontación pública, esta vez lanzando insultos contra un consejero del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (Simas), durante la sesión realizada el pasado jueves. Este hecho se suma a una serie de descalificaciones proferidas un día antes contra el regidor Juan Carlos Álvarez en plena sesión de Cabildo.
El miércoles, en el marco de la sesión de Cabildo, el alcalde reaccionó de manera agresiva ante las críticas del regidor Álvarez, a quien respondió con una andanada de insultos, tras cuestionamientos relacionados con presuntos abusos de autoridad por parte de la Policía Municipal. Lejos de moderar su postura, el jueves continuó con el mismo tono desde la tribuna de su conferencia matutina, donde calificó al regidor como “nefasto”, “ignorante” y “vividor”, entre otros términos peyorativos.
Ese mismo día, ya en la sesión del Consejo de Simas, el presidente municipal volvió a perder el control, esta vez tras una intervención relacionada con el informe financiero del organismo, presentado por la subgerente administrativa, Elvia Raquel Gómez. Según testigos, el alcalde insistía en que se reconociera públicamente que Simas opera en números rojos, pese a que los datos indicaban que, aunque existe un pasivo cercano a los 7 millones de pesos, la cifra no excede la capacidad anual de ingresos del organismo y es manejable.
Molesto por la falta de alineación con su narrativa, Rodríguez elevó el tono de la discusión y arremetió verbalmente contra el consejero Jesús Ibarra, quien le pidió moderar su actitud y cuestionó la intención de forzar una declaración que sugiriera la quiebra del organismo. La escena quedó grabada en video, según confirmaron asistentes a la sesión.
Integrantes del Consejo de Simas y funcionarios presentes criticaron la conducta del alcalde, calificándola de inapropiada para alguien en su investidura. Señalaron que este tipo de comportamiento refleja una falta de templanza y de respeto hacia los procesos institucionales, además de evidenciar una incapacidad para conducir el diálogo con civilidad.














