Este martes, el alcalde de Piedras Negras, Jacobo Rodríguez, justificó que no informó sobre la detención de una oficial en activo y una cadete de la Policía Municipal, asegurando que fue a petición de la Fiscalía General del Estado. Las dos mujeres fueron capturadas el pasado 4 de septiembre durante un cateo en el que presuntamente se les encontró en posesión de narcóticos, hecho que apenas trascendió a medios el lunes 22 de septiembre.
Rodríguez, leyendo desde su teléfono celular, expuso una serie de argumentos en los que, más que asumir responsabilidad, intentó desligar a su administración de los hechos. Afirmó que la información sobre las detenidas fue utilizado como “un golpe mediático” contra su gobierno y lo contrastó con la “inversión histórica” en la corporación, detallando que desde enero se han destinado 44 millones de pesos en equipamiento: 35 millones en patrullas, 2.6 en armamento, 1.5 en drones, 2.1 en uniformes y 3 en reparaciones. “Hoy tenemos más de 40 patrullas, cuando antes no había más de 10”, insistió.
Cuestionado sobre el riesgo de infiltración del crimen organizado en la policía, el alcalde descartó que el problema vaya más allá de este caso, calificándolo como “un tema familiar” porque las detenidas son familia, y su abuela también fue aprehendida, aunque liberada después. Sin embargo, admitió que no se abrió ninguna investigación interna, bajo el argumento de que los exámenes de control de confianza dependen del Estado y no del municipio. “Estoy convencido de que el resto de la corporación está limpia”, concluyó Rodríguez, sin ofrecer medidas concretas para blindar a la policía local.















