El secretario de Salud, David Kershenobich, advirtió este martes que siete de cada diez niños consumen a diario un refresco en México, lo que aumenta el riesgo de enfermedades crónicas y representa un serio riesgo para la salud pública.
El titular de la dependencia explicó en la conferencia matutina de la presidenta Sheinbaum que el alto consumo de bebidas azucaradas incrementa la probabilidad de desarrollar obesidad infantil, diabetes tipo 2 y padecimientos cardiovasculares desde temprana edad.
“Consumen más del 10 por ciento que es lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud de su energía diaria en azúcares, sobre todo porque no solo toman un refresco al día, sino que en el transcurso de las horas continúan con la ingesta de bebidas azucaradas», explicó el secretario de Salud.
Agregó que ese patrón alimenticio se ha convertido en una de las principales preocupaciones para el sistema de salud nacional, pues impacta en la calidad de vida de millones de familias.
Destacó que los daños generados por el consumo excesivo de bebidas azucaradas en la infancia no desaparece, sino que se acumula y se proyecta en la salud a través del tiempo, generando daños que pueden ser irreversibles.
Dijo que una botella de refresco de 600 ml contiene hasta 15 cucharaditas de azúcar, exceso que generó que México 192 mil muertes por enfermedades cardiovasculares y más de 112 mil decesos por diabetes en 2024.
En tanto, preciso que las bebidas light o los refrescos ‘cero’, también son dañinos para la salud:
“El consumo de dos refrescos light diarios puede incrementar el riesgo de infarto o de hemorragia cerebral. Eso se ve en estudios de seguimiento a largo plazo. Otra de las características que tiene es que el consumo de bebidas cero o light cambia el contenido intestinal de bacterias”.















