La madrugada del viernes, una severa inundación impactó la región central de Texas, particularmente a lo largo del río Guadalupe en el condado de Kerr. Las intensas lluvias, que arrojaron entre 5 y 10 pulgadas en pocas horas, provocaron el desbordamiento del río, que alcanzó su segundo nivel más alto en la historia con 29 pies (8.8 metros). Como consecuencia, múltiples vecindarios fueron evacuados y se reportaron cierres de carreteras, además de viviendas y campamentos arrasados por la corriente.
Las autoridades locales confirmaron la existencia de víctimas mortales, aunque no han revelado cifras específicas mientras se continúa el proceso de notificación a las familias afectadas. El juez del condado de Kerr y la Oficina del Sheriff señalaron que los operativos de rescate están en marcha, en coordinación con agencias estatales. La situación ha sido calificada como catastrófica, con un llamado urgente a priorizar la seguridad ante condiciones que “ponen en peligro la vida”, según el Servicio Meteorológico Nacional.
El alcalde de Kerrville declaró oficialmente estado de desastre en toda la zona. Comunidades como Kerrville, Ingram, Hunt y Comfort permanecen gravemente afectadas, con muchas calles bajo el agua y acceso restringido. Las autoridades han advertido que la emergencia continúa activa, y que el riesgo permanece alto debido a posibles crecidas adicionales del río y sus afluentes.
La Oficina del Sheriff ha instado a los residentes a no salir de sus hogares, evitar viajar y trasladarse a terrenos más altos si se encuentran cerca de cuerpos de agua. Hill Country, una región habitualmente tranquila, enfrenta ahora una de las peores emergencias meteorológicas en casi cuatro décadas, con un saldo aún por determinar y una recuperación que tomará tiempo y esfuerzo coordinado.















