Durante una comparecencia ante el Comité de Gastos del Senado, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, incluyó a México en una lista de países considerados “adversarios”, junto con Irán, Rusia y China. La funcionaria acusó a la nación vecina de su país de permitir la operación impune de cárteles y facilitar el tráfico de drogas mortales como el fentanilo, lo que, según ella, representa una amenaza directa para la seguridad de los estadounidenses. Bondi afirmó que el gobierno estadounidense, bajo el liderazgo de Donald Trump, no se dejará intimidar por ninguna potencia extranjera.
El senador Lindsey Graham cuestionó a Bondi sobre la disposición del gobierno frente a estas amenazas, a lo que la fiscal respondió que se actuará con firmeza, ya sea contra ataques físicos o sobredosis que afectan a los ciudadanos. Por su parte, el senador Jack Reed puso sobre la mesa el tema del tráfico de armas hacia México, criticando la ineficacia del gobierno de Trump para frenar el contrabando de armamento desde Estados Unidos. Aunque Bondi aseguró que las fronteras están cerradas y se han asegurado miles de armas, su respuesta no convenció al legislador.
Además, cuando se le preguntó si México está colaborando con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, Bondi evadió la respuesta, señalando que sería mejor abordar el tema en un entorno clasificado. Estas declaraciones se dan en un contexto de creciente tensión internacional, tras recientes bombardeos estadounidenses en instalaciones nucleares iraníes, lo que subraya la postura agresiva de la actual administración frente a sus adversarios. Bondi insistió en que harán todo lo posible para proteger al país, reforzando el enfoque de seguridad nacional tanto en términos militares como en la guerra contra el narcotráfico.















