El colapso de un drenaje en la calle Copey, en su cruce con Ombú, de la colonia Año 2000, mantiene afectados a los habitantes del sector por los constantes escurrimientos de aguas negras, que han formado charcos y acumulaciones de lodo cerca de una escuela primaria y un jardines de niños. Los vecinos alertaron que los menores están expuestos a estos residuos durante sus recorridos diarios, por lo que pidieron una intervención urgente para evitar riesgos a la salud.
Joseph Menchaca, habitante de la colonia, explicó que los derrames son recurrentes y que, en ocasiones, el agua residual llega hasta las banquetas y se extiende por buena parte de la calle. La situación empeora cuando se presentan lluvias, pues el líquido se dispersa y dificulta el tránsito por el lugar.
Indicó que el problema también alcanza una pequeña plazita cercana, área donde juegan los niños quienes incluso han tenido contacto con el agua contaminada sin conocer los riesgos. Agregó que recientemente observó a estudiantes de primaria jugando en los escurrimientos después de una lluvia.
Menchaca mencionó que los reportes ante las autoridades municipales se han realizado en distintas ocasiones, pero estos no son atendidos, dijo que la respuesta puede tardar días o incluso meses. Además, señaló tal alcantarilla quedó cubierta durante trabajos recientes de pavimentación, lo que provocó acumulación de humedad y el deterioro del concreto, que comenzó a quebrarse.
Aunque posteriormente retiraron la cubierta del registro, los brotes de aguas negras continúan, por lo que los residentes insistieron en la necesidad de reparar el drenaje de manera definitiva. Advirtieron que no se trata únicamente de una molestia por los malos olores, sino de un problema sanitario que afecta a las familias y pone en riesgo a los estudiantes que transitan diariamente por la zona.
Esta situación se suma a otros reportes de drenajes colapsados en distintos sectores de Piedras Negras, donde numerosos vecinos enfrentan problemas similares y coinciden en señalar que, pese a solicitar la intervención de SIMAS, la atención no llega o se prolonga durante semanas. Uno de los casos más recientes se registra en la colonia Morelos, sobre la calle Cerrada, donde familias, adultos mayores, personas con discapacidad y menores de edad permanecen rodeados de aguas negras, sin que las promesas de atender el problema se hayan traducido en una solución.











