Las promesas de modernización del transporte público en Piedras Negras contrastan con las dificultades que enfrentan usuarios como José Flores, quien denunció largas esperas, unidades que no se detienen para recoger pasajeros y malos tratos por parte de algunos conductores. El ciudadano aseguró que, pese a haber reportado estas situaciones ante autoridades municipales y de transporte, los problemas continúan.
Flores relató que hace aproximadamente dos meses tuvo un conflicto con un operador de las rutas 7 unidad con número económico 37, a quien acusó de agredir verbal y físicamente a su esposa durante un incidente relacionado con el pago del pasaje. Afirmó que posteriormente buscó la intervención de las autoridades, pero hasta ahora no ha visto una solución, sostiene que el conductor les niega constantemente el servicio cuando intentan abordar.
El usuario también señaló que las deficiencias no se limitan al comportamiento de algunos choferes, pues aseguró que en su colonia pueden pasar hasta una o dos horas sin que llegue una unidad. A esto se suman los camiones que, según su testimonio, se retiran sin permitir el ascenso de pasajeros y las respuestas despectivas que afirma recibir cuando solicita que abran las puertas para ventilar las unidades durante las altas temperaturas.
Otro de los reclamos se relaciona con las condiciones de los camiones y la falta de aire acondicionado. Flores recordó que se había hablado de retirar unidades antiguas de la ruta para incorporar vehículos con clima, pero aseguró que sigue dependiendo de ese servicio sin observar los cambios que esperaba. También criticó que algunos operadores circulen con música a volumen elevado, una práctica que considera incompatible con un servicio que debe priorizar la atención a los pasajeros.
Como contraste, el ciudadano puso de ejemplo el transporte de Sabinas, municipio donde, de acuerdo con sus visitas, ha observado conductores uniformados, unidades con mejor presentación y una atención más ordenada. Para Flores, estas diferencias evidencian que la calidad del servicio no depende únicamente del tamaño de la ciudad, sino también de la supervisión y de las exigencias que se imponen a quienes operan las rutas.
Aunque el alcalde Carlos Jacobo Rodríguez ha hablado de mejoras en el transporte público, Flores consideró que hace falta una vigilancia más directa sobre las condiciones reales del servicio. Recordó que ha acudido a distintas instancias para presentar sus quejas y pidió que las autoridades no se limiten a anunciar cambios, sino que verifiquen el comportamiento de los operadores, los tiempos de espera y el estado de las unidades. Su testimonio vuelve a evidenciar la distancia entre los anuncios oficiales y las necesidades de quienes utilizan diariamente el transporte para llegar a sus trabajos y realizar sus actividades.













