El comercio de Piedras Negras enfrenta un cierre de año incierto, con ventas que no terminan de recuperarse y pocas expectativas de generar nuevas vacantes temporales, pese a que noviembre y diciembre suelen ser meses de mayor derrama económica por el Buen Fin, los aguinaldos y otras prestaciones. Héctor Rodríguez, comerciante local, señaló que, aunque los negocios se preparan para la temporada con mercancía, ofertas y promociones, todavía no hay certeza de que el consumo repunte lo suficiente para compensar los meses complicados.
Explicó que durante el tercer trimestre la actividad comercial se mantuvo por debajo de lo esperado, en parte por los gastos que enfrentaron las familias durante el verano, especialmente los elevados recibos de electricidad, así como las compras relacionadas con el regreso a clases. Estas presiones redujeron el dinero disponible para otros consumos y se reflejaron en las ventas de los establecimientos.
Rodríguez agregó que la falta de empleo y la escasa generación de nuevas oportunidades laborales continúan afectando la economía local. A esto se suman factores que podrían limitar la llegada de compradores del lado estadounidense, como el bajo precio del dólar, las largas filas en los puentes internacionales y el temor de algunas personas a tener problemas con sus visas o documentos de residencia al cruzar la frontera.
Aunque el pago de aguinaldos, bonos y ahorros representa una oportunidad para reactivar las compras en los próximos meses, el comerciante consideró que el comportamiento del consumo todavía es impredecible. Recordó que el año pasado la recuperación comenzó a notarse en noviembre, pero las condiciones actuales mantienen cauteloso al sector sobre lo que pueda ocurrir en esta temporada.
En cuanto a la contratación de personal, Rodríguez estimó que podría haber algunas vacantes para atender el incremento de actividad durante las fiestas decembrinas, aunque serían mínimas. Explicó que muchos negocios aún resienten los meses de bajas ventas y no cuentan con suficiente margen económico para ampliar sus plantillas, por lo que la mayoría mantendría su número actual de trabajadores.
Agregó que la reducción de la jornada laboral prevista para enero de 2027, cuando pasará de 48 a 46 horas semanales en su primera etapa, también será un factor que los establecimientos deberán considerar al organizar sus operaciones. Por ello, anticipó que la contratación temporal difícilmente tendrá un crecimiento significativo, aun cuando el comercio espera aprovechar la temporada para mejorar sus ingresos.













