La problemática de aguas negras en la Ruta Fiscal continúa agravándose, ya no solo afecta la circulación y a los comercios de la zona, sino que también comienza a impactar directamente a los habitantes de la colonia Harold Pape, vecinos reportan malos olores dentro de sus viviendas y brotes de drenaje por los sanitarios. A esto se suma el deterioro del pavimento en el cruce con la calle San Martín, donde el agua residual cubre ambos carriles y mantiene cerrado el sentido de norte a sur.
El problema persiste pese a los cierres y reaperturas registrados desde mayo de este año. Actualmente, está situación obliga a desviar a los automovilistas por la calle Nezahualcóyotl hacia el bordo de la Defensa para reincorporarse más adelante a la Ruta Fiscal, complicando el tránsito de particulares, transportistas y visitantes.
Sin embargo, las afectaciones han rebasado la vialidad. Javier de Santiago, habitante del sector y propietario de un negocio cercano, señaló que las aguas residuales ya representan un problema de salud e higiene para las familias, debido a que los olores penetran en las casas y dificultan incluso realizar actividades cotidianas.
Explicó que, aunque las temperaturas más bajas han disminuido un poco la intensidad de los olores, las condiciones continúan siendo insalubres. En su caso, aseguró que los trabajadores de su empresa han presentado malestares estomacales y que el drenaje llega a devolverse por los sanitarios de los domicilios.
La situación también perjudica a los establecimientos comerciales, pues la acumulación de aguas negras y el mal olor afectan la imagen del sector y desaniman a los clientes. De Santiago indicó que incluso las personas interesadas en visitar su negocio para establecer relaciones comerciales se encuentran con un entorno que dificulta concretar nuevos acuerdos.
Las afectaciones se suman a las denunciadas por otros comerciantes de la Ruta Fiscal y los alrededores del Estadio de la Sección 123, donde también se han reportado escurrimientos y colapsos de drenaje. En distintos puntos, los derrames reaparecen después de que se permite nuevamente el tránsito, sin que las intervenciones realizadas hasta ahora hayan evitado que el problema vuelva a presentarse.
El vecino consideró que el deterioro de la infraestructura sanitaria requiere inversión y mantenimiento constante, pues los usuarios pagan por el servicio de drenaje tanto en sus recibos de agua como en otros conceptos municipales. Aunque reconoció que se trata de una problemática que viene de administraciones anteriores, cuestionó cuánto tiempo más tendrán que esperar las familias y los comerciantes para recibir una solución.
De Santiago aclaró que su señalamiento no busca confrontarse con el alcalde ni con el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS), sino llamar la atención sobre una situación que, a su juicio, necesita atención urgente. Mientras tanto, la Ruta Fiscal continúa entre cierres, aguas residuales y daños en el pavimento, con consecuencias que cada vez alcanzan a más sectores de la zona.














