El 15 de junio de 2026 Piedras Negras registró entre 6.9 y ocho pulgadas de lluvia en dos o tres horas. Se activó el Plan DN-III-E. Autoridades cerraron arroyos y vados, evacuaron familias en Las Argentinas por el incremento del arroyo El Soldado y reportaron anegaciones de hasta medio metro en Las Haciendas, Hacienda La Luna y El Edén. El alcalde Jacobo Rodríguez reconoció que los cauces iban “al tope” y adelantó que, al bajar el agua, iniciarían labores de limpieza.
De esa fecha a este 30 de septiembre transcurrieron 107 días. En ese periodo quedó de por medio la canícula, el tramo del estío en el que esta región suele registrar menos lluvia y, por tanto, mejores condiciones para meter maquinaria, retirar azolve, maleza y residuos sin trabajar contra la corriente. No hay un informe municipal público que detalle, cauce por cauce, volúmenes retirados, kilómetros intervenidos ni fechas de conclusión de un desazolve integral posterior a la contingencia.
El calendario meteorológico de esta frontera no es desconocido. Abril-mayo-junio y septiembre-octubre concentran tormentas asociadas al choque de aire cálido con sistemas frontales fríos. En esa lógica se inscriben el tornado de Acuña, en mayo de 2015, y el de Villa de Fuente, en abril de 2007. El domingo pasado se reportó formación de un vórtice al norte de Acuña: el mismo tipo de contraste que suele reactivar la inestabilidad sobre el norte de Coahuila.
Piedras Negras está cruzada por cauces urbanos; El Soldado, El Tornillo, Primavera, Chapultepec; que el 15 de junio ya habían demostrado su límite. Tras un temporal de esa magnitud, el lecho retiene lodo, ramas, escombro y basura. Si ese material no se retira de manera sostenida, la siguiente lluvia intensa encuentra el mismo cuello de botella y el agua se desborda hacia las colonias aledañas.
El Ayuntamiento ha referido cuadrillas de Imagen Urbana y la posible compra de maquinaria. Esas menciones no equivalen, por sí solas, a acreditar que entre junio y septiembre se ejecutó el programa permanente anunciado después de la inundación. La verificación está en los propios arroyos: si el azolve y la maleza siguen en el cauce, el plan no se cumplió en los términos en que se ofreció a la población.
















