En cuestión de minutos, José Antonio Caballero Velázquez, conocido por vecinos y clientes como “El Chino elotes”, perdió su vivienda y prácticamente todas sus pertenencias luego de que un incendio redujera a cenizas el domicilio que habitaba en la colonia 28 de Junio, pero la pérdida que más lo golpeó fue la muerte de sus tres perros, sus compañeros inseparables, que no lograron salir a tiempo de la casa ubicada en el cruce de las calles Río Salado y Río Bravo.
El fuego avanzó rápidamente debido a que la vivienda estaba construida principalmente con láminas y madera, materiales que facilitaron que las llamas se extendieran en poco tiempo y consumieran la estructura. Elementos del cuerpo de Bomberos acudieron para combatir el incendio y evitar que alcanzara otros domicilios, aunque poco pudieron hacer para impedir que la casa quedara prácticamente destruida.
De acuerdo con el propio comerciante, una posible falla en el cableado habría originado el siniestro, luego de que presuntamente alguien realizara indebidamente una conexión en la instalación eléctrica. Sin embargo, esta versión no ha sido confirmada oficialmente, serán las autoridades correspondientes las que determinen la causa del incendio. Para “El Chino”, sin embargo, el origen del fuego pasó a segundo plano frente a lo que encontró al regresar su hogar convertido en escombros y sus tres mascotas sin vida.
La escena representó un golpe especialmente doloroso para el comerciante, quien no pudo contener el impacto emocional al confirmar que sus perros no consiguieron ponerse a salvo por lo cual el hombre presentó una ciris nerviosa. Quienes lo conocen aseguran que los animales formaban parte de su vida diaria y eran sus fieles compañeros, por lo que la tragedia no solamente significó perder un techo y sus pertenencias, sino también a tres animales que consideraba parte de su familia.
“El Chino” es ampliamente conocido en la colonia 28 de Junio y en distintos puntos de Piedras Negras por su trabajo como vendedor ambulante. Durante más de dos décadas ha buscado el sustento para salir adelante mediante la venta de elotes asados, rusas, fruta y otros productos, principalmente en la plaza del sector. Ahora, después del incendio, quedó sin vivienda, sin sus pertenencias y con la necesidad de comenzar prácticamente desde cero.
Apenas en marzo pasado el comerciante, fue desalojado de una vivienda de la calle Río Nazas del mismo sector, donde había permanecido durante más de 25 años con autorización de los hijos de la propietaria. En aquella ocasión, elementos de seguridad acompañaron a personas que reclamaban legalmente el inmueble y retiraron sus pertenencias, luego de que se presentara documentación que acreditaba la propiedad del domicilio.











