La inconformidad crece entre habitantes de las colonias Don Antonio y SUTERM, quienes denuncian que una obra de SIMAS permanece prácticamente detenida sobre la avenida Nueva Rosita, impidiendo el acceso a cocheras y viviendas desde hace varias semanas.
Vecinos aseguran que, tras realizar excavaciones y abrir por completo la vialidad, las cuadrillas dejaron de trabajar sin ofrecer información sobre la fecha en que concluirán los trabajos.
La intervención se localiza en el tramo que conecta el libramiento Manuel Pérez Treviño con la avenida Micare, una de las rutas más utilizadas por automovilistas para evitar rodear por el bulevar Román Cepeda y desplazarse entre distintos sectores de la ciudad. Debido a las excavaciones, el tránsito es desviado hacia un camino de terracería contiguo para poder incorporarse a la avenida Micare, complicando la circulación diaria.
Los habitantes afirman que el mayor problema no es únicamente el cierre parcial de la vialidad, sino que varias viviendas quedaron con sus accesos bloqueados por montículos de tierra y zanjas abiertas, situación que dificulta la entrada y salida de vehículos particulares e incluso afecta la movilidad de personas con problemas para desplazarse.
A decir de los vecinos, desde que se realizaron las excavaciones no se observa avance significativo en la obra, por lo que exigen que los trabajos se reanuden cuanto antes y que la rehabilitación no quede inconclusa, como aseguran ha ocurrido en otros sectores donde SIMAS ha intervenido recientemente.
La obra se ubica a escasos metros del vado de la colonia Don Antonio, donde durante meses se registró el paso constante de aguas residuales. Algunos habitantes pensaban que las excavaciones estaban relacionadas con la solución definitiva de ese problema sanitario; sin embargo, consideran que únicamente se modificó el recorrido del agua.
Explican que, tras la construcción de un bordo, las aguas negras ahora son canalizadas hacia un arroyo cercano, pero la descarga continúa existiendo y no fue eliminada de origen. Esto ha generado cuestionamientos, ya que el nuevo vado, cuya inversión es de 1.2 millones de pesos, está prácticamente concluido sin que el proyecto contemplara la reparación de la fuga de drenaje que dio origen a la problemática.
Ante este panorama, los vecinos piden a las autoridades municipales y a SIMAS acelerar la conclusión de la obra en la avenida Nueva Rosita y atender de fondo el problema del drenaje en el vado, al considerar que las soluciones aplicadas hasta ahora solo han trasladado el problema a otro punto.














