El cierre del tramo de la Ruta Fiscal comprendido entre las calles San Martín y Nezahualcóyotl continúa generando severas afectaciones viales y problemas de salud para vecinos y comerciantes del sector, luego de varias semanas sin que se haya resuelto el colapso sanitario que originó la suspensión del tránsito en la zona.
La circulación fue cerrada desde principios de mayo, después de que en distintos puntos de la vialidad comenzaran a registrarse acumulaciones de aguas negras, encharcamientos y daños severos en el pavimento, situación que incluso derivó en múltiples accidentes automovilísticos antes de que se colocaran las restricciones.
Uno de los puntos más afectados se encuentra a la altura de la calle San Martín, donde inicia el cierre y donde el deterioro del pavimento es más evidente debido a la constante presencia de aguas residuales sobre la carpeta asfáltica.
Mientras el problema permanece sin solución, las afectaciones viales continúan extendiéndose hacia calles alternas de la colonia Harold Pape y sectores cercanos, debido a que automovilistas y transportistas buscan rutas improvisadas para evitar el tramo cerrado.
Vecinos señalaron que calles como Palau han registrado un incremento considerable en el tráfico vehicular, ya que son utilizadas por conductores que buscan llegar hacia la Plaza de las Culturas o por quienes provienen del Puente Internacional Dos y se dirigen a colonias como Nueva Americana, Ramón Bravo y otros sectores cercanos.
Denunciaron que unidades de carga pesada también comenzaron a utilizar calles residenciales como Nezahualcóyotl para incorporarse hacia el bordo de defensa y posteriormente retomar la avenida Fausto Z. Martínez, situación que ya está provocando daños en el pavimento debido al peso de los camiones.
Los habitantes del sector aseguraron que, además del tráfico y las complicaciones viales, el principal problema actualmente son las afectaciones a la salud derivadas de la acumulación de aguas negras y los malos olores que permanecen en el área desde hace varios meses.
Manifestaron sentirse cansados de la situación y reprocharon que, pese a los constantes reportes realizados, hasta el momento no exista una solución definitiva.
Incluso, señalaron que algunas personas que rentaban viviendas en el sector ya comenzaron a abandonar el área, y otros cuantos ya se alistan para de igual forma mudarse de la colonia, debido a las malas condiciones sanitarias y los olores persistentes, mientras que departamentos cercanos no han podido ser ocupados por el desinterés de posibles inquilinos ante el estado actual de la zona.
Comerciantes establecidos sobre el tramo afectado también han resentido las consecuencias del cierre, ya que la reducción en la circulación vehicular y las condiciones del lugar han disminuido considerablemente la actividad en el sector.
Los habitantes lamentaron además que ninguna autoridad se haya acercado directamente con los vecinos para informar sobre soluciones o estrategias de atención, y denunciaron que tampoco se han realizado labores preventivas como fumigaciones, pese a la acumulación constante de aguas residuales.
Indicaron que la presencia de aguas negras representa un foco importante de infección y consideran urgente que al menos se implementen acciones preventivas para evitar la proliferación de mosquitos y posibles enfermedades.
En una declaración reciente, el alcalde Jacobo Rodríguez informó que el origen del problema se encuentra en el cárcamo ubicado en la colonia Buenos Aires, donde actualmente existen bombas dañadas que deben ser reemplazadas para poder resolver la situación.
Sin embargo, vecinos consideran que los trabajos avanzan con lentitud y exigieron que se agilicen las acciones necesarias para solucionar el problema lo antes posible, ya que aseguran que las principales afectaciones recaen actualmente en la salud y calidad de vida de las familias que habitan cerca del área afectada.














