El problema en el carril que va de norte a sur sobre la Ruta Fiscal o Fausto Z. Martínez, en el tramo cercano al Puente Internacional II, también conocido como puente «Coahuila 2000», continúa gravemente afectado y sin recibir atención alguna.
Pese a las constantes quejas de visitantes de Estados Unidos que ingresan por esta vialidad, así como de automovilistas y ciudadanos de esta frontera, la atención a este problema no se ha visto, lo que ha generado incluso que la problemática escale, causando daño severo en la carpeta asfáltica.
El origen de la situación se da en la red principal del sector Harold Pape, lo que ocasiona que las aguas residuales broten, generando grandes áreas de encharcamiento y afectaciones en el pavimento.
Pese a los antecedentes de vehículos que han resultado afectados tras caer en estos baches que no pueden observarse debido a las aguas acumuladas, hasta el momento no se ha visto a trabajadores municipales de ningún departamento laborando en el área, ni se han colocado señalamientos para evitar más accidentes.
Inclusive, no hay hasta el momento pronunciamiento alguno de las autoridades municipales sobre la grave situación.
Apenas el domingo 26 de abril, una conductora, a bordo de una camioneta Chevrolet color rojo, se vio afectada al caer en un bache en este mismo carril, y aunque el caso fue expuesto en redes sociales, no se tomaron medidas para advertir a más conductores sobre los riesgos.
Este mismo fin de semana, otro vehículo cayó en uno de estos peligrosos baches, afectando a una familia que, después de realizar algunas maniobras, pudo continuar con su camino, hecho que también fue evidenciado públicamente.
Durante un recorrido realizado la mañana de este domingo por Demos Diario, se pudo constatar que la problemática continúa y, lejos de buscar reparar o evitar la circulación de vehículos, únicamente se desvió el agua hacia el carril del otro lado, que va de sur a norte, para que las aguas residuales lleguen al canal contiguo a los rieles ferroviarios de los patios de Ferromex.
Este flujo desemboca en el arroyo El Tornillo, después en el Río Escondido y finalmente en el Río Bravo, generando grave contaminación en los mencionados caudales.
Algunos conductores compartieron su molestia, cuestionando principalmente por qué no se ha atendido la situación y quién será el responsable de pagar los daños en dado caso de que esta problemática cause afectaciones más graves en los automóviles que conducen.
El tema contrasta con la ampliación de este corredor comercial, trabajos que se realizan kilómetros más adelante y con los que se busca traer beneficios a la ciudad.
Sin embargo, pareciera que esto no interesa a la administración municipal encabezada por el alcalde Jacobo Rodríguez, quien hasta el momento, y después de asumir el control del SIMAS, no ha mostrado acciones rápidas ante este tipo de situaciones que afectan la imagen de la ciudad, al tratarse de una vialidad por la que ingresan diariamente visitantes del vecino país.











