Los trabajos de construcción del muro de Ferromex continúan avanzando en distintos puntos, pese a las inconformidades expresadas por algunos vecinos que temen que la obra represente riesgos en caso de lluvias o inundaciones.
El avance de la obra es visible en el tramo que va desde el puente a desnivel conocido como “El Apenitas” hasta la antigua entrada a la colonia Bravo, sobre la calle Nezahualcóyotl. También se registran progresos importantes en el área cercana a la Avenida Rassini.
De acuerdo con lo observado en la zona, el diseño de esta sección del muro incluye estructuras con rejilla metálica, a diferencia de otros tramos como los ubicados en la colonia CROC II y parte del sector Bravo, donde la construcción consiste en un muro sólido de aproximadamente cinco metros de altura.
Aunque habitantes del sector han realizado protestas y manifestado su preocupación por las posibles afectaciones que podría generar esta obra, los trabajos se mantienen activos y continúan avanzando.
Durante esta semana también fueron vistos camiones revolvedores de la empresa ARCCO, encargados del vaciado de concreto en uno de los tramos pendientes, particularmente en la zona cercana a la Libramiento Fausto Z. Martínez, vialidad donde el tránsito fue habilitado parcialmente para permitir el desarrollo de las maniobras.
La presencia de esta empresa ha generado cuestionamientos debido a que es propiedad de familiares directos del alcalde Jacobo Rodríguez, lo que algunos ciudadanos consideran un conflicto de interés, ya que la compañía ha sido proveedora del concreto utilizado en la obra desde su inicio a finales de 2025.
Además, se ha señalado que el municipio no ha hecho público el estudio hidrológico que sustente la construcción de la obra, pese a que se han realizado solicitudes de información mediante mecanismos de transparencia.
De acuerdo con información obtenida, la empresa ferroviaria habría cubierto un pago de poco más de 37 mil pesos por el permiso de construcción del proyecto, cifra que algunos ciudadanos consideran baja en relación con la magnitud de la obra y del gran peso económico de la compañia.
Fue gracias a la realización de este contrato, lo que permitió el negocio de venta de concreto por parte de la empresa familiar ARCCO a la construcción del proyecto antes mencionado., creando aí el conflicto de interés.
Mientras tanto, los trabajos continúan en la zona, en medio del debate ciudadano sobre los impactos y pocos beneficios de esta infraestructura.














