El nutriólogo Jesús de los Santos, propietario de un centro de acondicionamiento físico, dijo que desde el 2025 su negocio ha resentido los efectos de la economía local, situación que ha provocado una disminución en la afluencia de clientes y mayores dificultades para cubrir gastos operativos como renta, sueldos e insumos.
El especialista explicó que el cierre de empresas y los reajustes de personal han impactado directamente en el bolsillo de las familias, lo que se refleja en una menor demanda de servicios relacionados con la salud y el rendimiento físico. Señaló que, ante el aumento en los precios de productos básicos y el encarecimiento general del costo de vida, muchas personas priorizan otros gastos y postergan la inversión en consultas de nutrición, fisioterapia o membresías deportivas.
Aunque reconoció que el cuidado de la salud no debería considerarse un lujo, dijo que para numerosos pacientes destinar parte de sus ingresos a este tipo de servicios resulta cada vez más complicado.
“La gente le piensa dos veces antes de comprometerse y pagar una membresía”, indicó, al mencionar que incluso quienes requieren atención por enfermedad o lesión enfrentan limitaciones económicas.
Agregó que la situación es aún más compleja para quienes no cuentan con seguridad social o acceso a servicios médicos gratuitos, ya que deben asumir completamente los costos de atención privada. Esta combinación de factores, afirmó, ha reducido el flujo de usuarios en centros de salud y acondicionamiento físico como el que dirige.















